Setembro 02 2011

BOLETÍM CULTURAL

CATINA MUNDI


Boletim de letras, ideias, diálogos e crítica

Casa México- Aljuriça (Portugal)

Casa de Mexico, casa de la cultura, donde los libros son la verdadera Universidad.

(O primeiro Boletim electrónico publicado na Freguesia de Cadima para o Mundo)

 

 

             

…Para las niñas y  niños de Portugal, México, Costa Rica,  Hispanoamérica e America Portugueza es esta publicación mensual…

 

* Porque o mundo me empurrou/ Caí na lama, e então/ Tomei-lhe a cor, mas não sou/ A lama que muitos são.                       ( António Aleixo)

“ Há tantos burros mandando/ Em  homens de inteligência/ Que as vezes fico pensando/ Que a burrice e uma ciência “    ( Antonio Aleixo )

Arre burro, arre burro, arre burro…………….  ( B. Costa )

“ Ao refugiar-me nos livros aprendi a fugir do mal sem o experimentar”

                                                                              Camilo C. Branco

*“Procurando o bem para os nossos semelhantes encontramos o nosso”

                                                                               Platão

 "A leitura para mim sempre foi uma fonte de prazer, e gostaria que isso fosse uma coisa generalizada."      "Um país se faz com homens e com livros"

Monteiro Lobato

                           

PUBLICAÇÃO  MENSAL, em  PORTUGUÊS e CASTELHANO,  QUE TEM  COMO  OBJECTIVO A PUBLICAÇÃO DE TRADUÇÕES DE TEXTOS DE AUTORES  PORTUGUESES, CASTELHANOS E LATINO-AMERICANOS, RESENHAS DE PUBLICAÇÕES RECENTES  E PASSADAS E NOTÍCIAS SOBRE EVENTOS CULTURAIS D’AQUÉM E D’ALÉM MAR. 

www.gandrasmexicocostarica.blog.sapo.pt

Presentación

Boletín de periocidad mensual  aparece en septiembre de 2009  como fruto del amor por las letras luso-mexicanas. El objectivo esencial de Casa  México  es coadyuvar  en la promoción y en la difusión de las literaturas clásica y contemporânea.  Dicha publicación llega a los cuatro rincones del mundo  por InterNet.

 

 

 

 

Catina Mundi recorda Matilde Rosa Araújo, a escritora que revestiu as páginas dos seus livros com perfume de rosas silvestres para as crianças dos quatro cantos do mundo.(1921-2010 )

Nunca e tarde para prestar homenagem  a quatro ilustres  e talentosas figuras do nosso Pais  que deixaram marcas no Mexico.  São elas: Joao RodriguesCabrilho ou Juan Rodriguez  Cabrillo, Beatriz Costa, Fidelino de Souza Figueiredo e Joaquim de Carvalho Montezuma.

Casa México convida-o, leitor a visitar Cadima ( antiga Catina romana) através das fotos que colocámos nesta página e que  constituem o reconhecimento da importância da actual  Cadima e da sua história.

O caminho dos moleiros—percurso pedestre com inicio em  Aljuriça  prolongando-se por atalhos de natureza silvestre até  às Fervenças.

 

 

 

 

Editorial

 



Figuras Ilustres de Cadima


Aristides Salvador ( Quinta da Corga 1888- 1980 )

 

Aristides Salvador foi um mortal que viveu grande parte da sua vida  na quinta da Corga, dedicando-se á agricultura, à apicultura e ao ensino público. Na sua juventude viajara por alguns países da Europa Central.

Homem do seu tempo, muito solitário, pouco conversador, nas seus labores e passeios diários fazia-se transportar numa caleche  puxada por um só cavalo, muito parecida às existentes na cidade de Nova Orleães, Estado da Luisiana( EUA).

Aristides Salvador  licenciara-se em Agranomia. Defensor das causas e dos direitos dos de abaixo, sendo, em certo grau, contra a ideologia salazarista, prova de que era um cadimense puro, valente e simples como as ovelhas que apascentavam na sua quinta!.

Ainda que este ilustre cadimense   não simpatizásse muito com Salazar, não deixou de merecer a confiança e o respeito do povo e dos homens de posses daqueles tempos terríveis , tendo tido o  glorioso mérito de ser eleito presidente de Junta da Freguesia de Cadima, e convidado para leccionar francês no antigo colégio Infante de Sagres, em Cantanhede.

A  casa onde vivera continua de pé, não tendo características algumas da arquitectura tradicional portuguesa de princípios de século XX. A planta da casa apalaçada fora desenhada pelo saudoso  arquitecto Amoroso Lopes, que  mostra traços da arquitectura colonial  norte-americana.

De visita ao Estado da Luisiana, antigo território pertencente à França, notei que os palacetes existentes nos arredores de Nova Orleães  mostravam no seu aspecto exterior uma determinada tipologia de cantaria muito parecida à existente na  casa da quinta da Corga. É de imaginar que o dr. Aristides Salvador e o  arquitecto Amoroso Lopes tenham copiado o modelo da casa de alguma revista inglesa ou americana.

Presentemente, a quinta da Corga apresenta um cenário de abandono total, excluindo apenas  a casa que fora restaurada  há poucos anos pelo seu novo proprietário.

A quinta da corga   chegou a ser uma das  propriedades muralhadas de maior dimensão em toda a freguesia de Cadima, tendo durante a Segunda Guerra Mundial matado a fome a muitíssimas famílias camponesas dos lugarejos vizinhos de Aljuriça, Cabeça Alta, Corga, Cadima, Taboeira e Porto do Sobreiro.

 

 

 * Dr. Aristides em Paris em 1929.                               * Casa senhorial onde vivera Aristides Salvador

 

 

 

Valorando la Música Paraguaya

 

  


VICTORINO ABENTE Y LAGO

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=USrSGaBHLUI&feature=player_detailpage (Musica Paraguaia (youtube)

 

 

 

Nació el 2 de Junio de 1846, en el pueblo de Mugia, cerca del puerto de La Coruña, provincia de Galicia, España. Hijo del Doctor, Médico, Don Leandro Abente y Doña Manuela de Lago. Sus abuelos paternos fueron Don Isidro Abente y Doña María Chans, siendo sus abuelos maternos Don Vicente de Lago y Doña Isidora Díaz.

 

A fines de 1866, a los 20 años de edad, salió de España, por no querer seguir la carrera eclesiástica; se embarcó en barco que se dirigía a América, sin saber dónde mismo, llegó a Cuba, donde permaneció poco más de dos meses.

 

Su idea, llegar a América del Sur y de allí al Paraguay. En Cuba embarcóse rumbo hacia aquel sitio y como carecía de dinero para abonar su pasaje, se empleó como lavaplatos. Así llegó a Buenos Aires en los primeros meses de 1867. Como no podía viajar al Paraguay, por encontrarse en guerra, buscó y halló un empleo en un almacén de un compatriota.

 

Estando allí trabajando, publicó en un diario porteño, su primera poesía en América, titulada "A BUENOS AIRES" y poco después el soneto "A MI MADRE". La publicación de estas poesías, atrajo la atención del Señor Lezama, rico comerciante español radicado en la capital argentina y que en ese entonces era el proveedor general del ejército argentino en campaña contra el Paraguay. Este señor lo buscó y lo contrató como secretario.

 

En Marzo de 1869, cuando los aliados ocupaban Asunción, el señor Abente vino a nuestra ciudad con la proveeduría argentina, llegando en los momentos más difíciles de la Asunción, donde todo era desolación y miseria, saqueada y vejada por los soldados argentinos y brasileros. Poco después el Comandante argentino pretendió obligarlo a escribir en un periódico que aparecería en esos días, defendiendo los intereses argentinos contra el Paraguay y contra el Mariscal López. Abente se negó rotundamente y por cuyo motivo fue despedido de su empleo.

 

Por recomendación de un médico español, amigo suyo, fue a establecerse en la casa de la viuda del coronel polaco Luis Mywskozki, que había muerto en Curupayty, en defensa del Paraguay; allí vivió una larga temporada casándose con la hija mayor, Isabel.

 

Abente ya quedó radicado para siempre en Asunción. Colaboró en varios periódicos de la capital, publicando en varios de ellos un gran número de poesías de distinta índole. Se radicó en Areguá en 1918 ó 1919, donde falleció su esposa en 1931, volviendo a Asunción, en casa de su hija mayor Doña Manuela Abente de Samaniego, situada entonces en calle Tacuarí casi 25 de Mayo.

 

Realizó dos viajes a España, en 1884 y en 1907, con intenciones de radicarse allá, pero la nostalgia del Paraguay y su cariño a esta su nueva patria, lo obligaron a volver, ya para no salir más de nuestro país. Tuvo la felicidad de ver triunfante al Paraguay en su guerra contra Bolivia, falleció el 22 de Diciembre de 1935.

 

 

 

Ortografía es cortesía


Don Jean-Jacques Rousseau fue un tanto incómodo, de ubicación asaz difícil, como ese florero azul eléctrico, con geranios fucsias de plástico, que nos regala un sobrino aquejado de estética maligna. Uno no sabe dónde poner aquel florero pues todo lugar huye de él como si el mal gusto fuese la causa de la expansión del universo. Hay floreros que se parecen a los milagros en que son imposibles, pero existen.

Don Jean-Jacques Rousseau fue un tanto incómodo, de ubicación asaz difícil, como ese florero azul eléctrico, con geranios fucsias de plástico, que nos regala un sobrino aquejado de estética maligna. Uno no sabe dónde poner aquel florero pues todo lugar huye de él como si el mal gusto fuese la causa de la expansión del universo. Hay floreros que se parecen a los milagros en que son imposibles, pero existen.

Monsieur Rousseau era maledicente y murmurante, capcioso y caprichoso, malpensado como un psicoanálisis, y tan incordio que su complejo de persecución no quería alcanzarlo. La cortesía no estaba entre sus muchos talentos, según juraban sus enemigos. Los recuerdos de los enemigos convierten a los héroes en personas.

Pese a sus rarezas de una antigua arcadia que no hubo, Rousseau lanzó, en el absolutismo, preguntas que solo se responden con la democracia. Pueden tenerse malos modales y buenas ideas –pero su conjunción no es muy agradecible –.

Debido a su común amor por la filosofía, Rousseau conoció al plácido escocés David Hume. La amistad –o lo que fuere– duró poco: debido a “la paranoia de Rousseau” , este rompió acremente con el afable David (Alfred Ayer: Hume).Quizá por esa mala experiencia, Hume formuló después un elogio de “los buenos modales: un tipo de moralidad menor, concebida para facilitar la vida en común”Así consta en su Investigación sobre los principios de la moral (37), libro que –de paso sea dicho – torna a Hume en elfilósofo de la ética del siglo XXI pues él basó los impulsos morales en las emociones: los seres humanos somos éticos porque la compasión nace con nosotros; y lo confirman hoy la neurobiología y la inteligencia emocional. El gregarismo nos es natural y traza normas (ayudar, no mentir, no matar...) impresas en el cerebro como emociones innatas (Marc Hauser: La mente moral, I).

Entre esas normas está la cortesía, como un velo sutil que cubre el trato. La cortesía es tan “inútil” que su persistencia sería imposible si no fuese necesaria para convivir.

Alguien pregunta aún para qué sirve la ortografía. Si no fuese necesaria para comprendernos por escrito, sería siempre indispensable para tratarnos como gente. Al fin y al cabo, la cortesía es un adorno indispensable de la civilización.

El Mono Vestido

El conde Lucanor escuchó a Patronio narrar la historia de los tres pícaros que engañaron a los súbditos de un reino haciéndoles creer que las ropas que vestiría el monarca habían sido fabricadas de magníficas telas que solo podían ver aquellos que eran hijos legítimos. Al mirar las supuestas telas y no verlas, el rey se juzgó a sí mismo como bastardo. Temeroso de perder su trono, siguió la corriente y accedió a ponerse aquellos “hermosos vestidos” para la fiesta. (1834-1860), mexicana hipertricótica.

“Ataviado” con las prendas delatoras, el rey desfiló ante los ojos atónitos de sus súbditos, los que, al verlo “como Dios lo trajo al mundo”, también fingieron asombro para no revelar la vergüenza de ser hijos ilegítimos. Finalmente, “un negro, palafrenero del rey, que no tenía honra que perder, se acercó al rey y le dijo: ‘Señor, a mí me da lo mismo que me tengáis por hijo de mi padre o de otro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego o vais desnudo’”.

Ese cuento, escrito en el siglo XIV por el Infante Juan Manuel, fue fusilado 500 años después, y sin pagar derechos de autor, por Hans Christian Andersen en su parábola El traje nuevo del emperador. Ambos relatos demuestran los peligros del engaño y la vanidad mediante el dilema de exhibirse desnudo, y plantean la moraleja de que en un campo nudista “no solo se desnudan los cuerpos, sino también las almas”.

Primeros indicios. Las causas primigenias del uso de la ropa se han vinculado con las inclemencias del tiempo, pero la realidad es que se ignora cuándo apareció el primer “mono vestido”. Se han descubierto tejidos en sitios arqueológicos de Kostenki (Rusia) y agujas en varios lugares de la República de Georgia que datan respectivamente de 30.000 y 36.000 años

Los abalorios de marfil atados a los pies de esqueletos de 28.000 años de antigüedad, hallados en Sunghir (Rusia), son la prueba más antigua de la existencia de zapatos. Sin embargo, el antropólogo Erik Trinkaus descubrió que, en los cromañones y los humanos posteriores a 40.000 años, los cuatro dedos pequeños del pie se habían reducido de tamaño e indicaban menos agarre con respecto a los pies de sus ancestros, lo que supone una adaptación debido al uso de zapatos.

Por otro lado, el hábitat de las tres variedades de piojos de los humanos sugiere que la ropa empezó a usarse mucho antes. Uno de ellos, llamado Pthirus pubis, relacionado con el piojo del gorila, habita el pelo púbico y se trasmite por contacto sexual. Las otras dos variedades son el piojo del pelo de la cabeza (capitis) y el de la ropa (corporis), los que pertenecen a la misma especie Pediculus humanus, emparentada con el piojo del chimpancé.

Los primeros análisis evolutivos de los piojos sugirieron que el de la ropa se derivó del de la cabeza hace unos 100.000 años. Posteriormente se planteó que el origen más probable del piojo de la ropa databa de hace 500.000 años. Estos plazos corresponden a las migraciones que hicieron Homo erectus y después Homo sapiens desde África a las regiones más templadas y frías de Europa y Asia. Es probable que, en ese entonces, algunos piojos de la cabeza, habituados a un clima cálido, al “morirse de frío” se hayan adaptado a vivir en las ropas que abrigaban a los lampiños cuerpos.Cuestión de piel. Sin embargo, para vestirse hay que saberse desnudo. Por tanto, el origen de la ropa podría rastrearse a la génesis de una piel sin pelo, al aumento del tamaño del cerebro y al control del fuego. Lo anterior concuerda con Homo erectus –el que, con un cerebro cercano a los 1.000 cc, dominó el fuego hace unos 800.000 años– y con el análisis evolutivo del grupo de genes ligados MC1R, que controlan el color de la piel.

divergencia del grupo de genes MC1R indica que la tez negra se originó hace unos 1,2 millones de años con H. erectus, presuntamente para proteger a la piel desnuda de los rayos del Sol. La piel blanca de algunos humanos corresponde a una reversión adaptativa para la síntesis adecuada de vitamina D por los rayos del Sol.

Se ignoran las razones por las que el ser humano evolucionó a tener una piel lampiña. Algunos han propuesto que la carencia de pelo corporal es una consecuencia de la conservación de rasgos juveniles en el adulto (neotenia). Otros han formulado la idea de que ancestros humanos evolucionaron a una existencia semiacuática tropical, y de que la piel sin pelo corresponde a una adaptación a este tipo de vida.

Otra hipótesis sugerente señala que la “desnudez humana” es producto de la selección de las preferencias sexuales que se inclinaron por parejas con poco pelo corporal y más pelo en la cabeza.

Una tesis sostenida por muchos antropólogos propone que la piel lampiña evolucionó con Homo ergaster en África, hace unos 1,6 millones de años, como un sistema de enfriamiento para contrarrestar las altas temperaturas que genera el cuerpo humano en el clima tropical donde surgió.

Glándulas. Los humanos poseen unas 600 glándulas ecrinas generadoras de sudor acuoso por centímetro cuadrado de piel, las que pueden secretar hasta 10 litros de agua por día. El sudor, a flor de piel sin pelo, se evapora fácilmente favoreciendo el enfriamiento del cuerpo. Por el contrario, la mayoría de los mamíferos provistos de pelo poseen muchas glándulas apocrinas productoras de aceites y feromonas, y pocas ecrinas. Por esto, los perros no sudan y se enfrían mediante el jadeo.

En los humanos, las glándulas apocrinas se concentran en las axilas, el perineo y el pubis. Generan lubricación y los olores propios de estas partes que parecen tener influencia en el comportamiento sexual, por lo que permanecieron hirsutas. Es probable que el pelo de la cabeza se haya seleccionado como símbolo de dimorfismo sexual y de adaptación de la posición erguida para prevenir que el Sol “queme el coco”.

En su célebre libro El mono desnudo (1967) y en otros posteriores, Desmond Morris advierte de las consecuencias evolutivas que tiene para los humanos ser erguidos y estar apenas cubiertos por un exiguo vello.

Inhibición. En comparación con las 282 especies de monos existentes, los humanos –además de poseer el cerebro más voluminoso y el pene más grande– tienen una piel lampiña altamente erógena y un cuerpo que expone de manera franca los órganos sexuales, nalgas y pechos. De acuerdo con Morris, todo lo anterior hace que los humanos, además de ser los más inteligentes, también sean los monos “más sexis”.

Antes de la explosión demográfica ocurrida hace unos 12.000 años, la desnudez pudo haberse exhibido de manera franca entre los miembros de un mismo clan. En estos grupos, todos se conocían, por lo que las señales sexuales debieron de ser poco diversas e inhibidas por las relaciones cercanas de parentesco. En un mundo atiborrado de gente, el número de señales sexuales enviadas entre personas ajenas y desnudas sería tan intenso que la humanidad estaría tentada a una crisis de desenfreno. Parece entonces que una de las funciones de la ropa es la de resguardar a los cuerpos de miradas “imprudentes”.

Como contrapunto existe la moda del vestido, la que, dependiendo de los vaivenes, propone sensuales ropajes, reprueba estilos e implanta símbolos de condición social. No en balde, el poeta alemán Heinrich Heine, contemporáneo de Andersen, apunta: “Bien mirados, todos nos ocultamos, completamente desnudos, en los vestidos que usamos”.

 

 

 

La Suiza Empugnada…


Tres cuartos de siglo atrás, al aproximarse la Navidad de 1935, empezó a circular un folleto del escritor cartaginés Mario Sancho titulado Costa Rica, Suiza centroamericana. Lejos de ser un opúsculo dedicado a exaltar lo costarricense, denunciaba la miseria y la explotación que padecían los sectores populares, señalaba la corrupción que prevalecía en la administración pública, y enfatizaba que “todo lo demás es cuento. Cuento la libertad, cuento la democracia”.

 

los gobiernos promovían el alcoholismo en el pueblo, asunto sugerido en esta caricatura de las fiestas populares de 1936 publicada en La Semana Cómica el 2 de enero de 1937, página 1.

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Para comprender el origen de este folleto, conviene destacar que está constituido por dos partes. La primera, y menos radical, había sido publicada tres años antes, en diciembre de 1932, en Repertorio Americano, la célebre revista cultural dirigida por Joaquín García Monge. La segunda, dominada por la crítica implacable ya indicada, fue elaborada en 1935. ¿A qué obedeció esta radicalización en el enfoque de Sancho?

 

 

Detrás del telón radiante. En su artículo de 1932, Sancho se concentró en denunciar la falta de cultura y de sensibilidad social de las “clases altas” costarricenses, y presentó dicho texto como el “capítulo de un libro en preparación”. Sin embargo, no hay indicios de que Sancho haya continuado con la elaboración de esa supuesta obra. De hecho, el análisis de la producción intelectual de Sancho, entre 1933 y 1934, muestra que no perseveró en el proyecto de criticar a la sociedad costarricense; más bien, se ocupó de temas de carácter literario.

 

En este contexto, en marzo de 1935, un periodista guatemalteco exiliado en San José, Clemente Marroquín Rojas, publicó, en La Prensa Libre, un ensayo en cuatro partes titulado “Tras del telón radiante, la miseria”. Debido al escándalo que provocó, algunas personas –en particular, inspectores escolares– solicitaron al gobierno, entonces presidido por Ricardo Jiménez, que expulsara al autor de ese texto.

 

Según Marroquín Rojas, el prestigio internacional de que gozaba Costa Rica por ser un país culto, democrático y civilizado, era inmerecido, y para demostrar esa proposición consideró varios temas polémicos: entre otros, las deficiencias del sistema educativo, la crisis que experimentaba la familia (en particular por el incremento de los divorcios), el control del Estado por una oligarquía, la mendicidad y la delincuencia infantil y juvenil, la pobreza de la mayoría de la población y la prostitución del electorado por los políticos.

 

Próximo a dejar el país, Marroquín Rojas explicó que se sentía obligado a decirles a los costarricenses varias verdades sobre su sociedad. Con este propósito publicó su explosivo ensayo, el cual dedicó a “cuatro personas a quienes atribuyo una clara visión [']. Son ellos Mario Sancho, Rafael Ángel Calderón Guardia, Otilio Ulate y Ricardo Moreno Cañas”.

 

 

Sancho responde. La información por ahora disponible sugiere que Marroquín Rojas se inspiró –entre otros textos– en el artículo de Sancho de 1932, y que amplió, diversificó y radicalizó sus puntos de vista; incluso, se adelantó en la utilización irónica de la comparación con Suiza, al referirse a Costa Rica como la “Suiza americana”.

 

Se comprende así que el escritor cartaginés, en una carta que circuló en La Prensa Libre del 9 de marzo de 1935, respondiera a la dedicatoria con una pregunta que a la vez afirmaba su precedencia en la crítica a la sociedad costarricense: “¿Qué ha dicho usted que no sea la verdad pura y desnuda y que antes no hayamos dicho nosotros?”.

 

Al confrontar el artículo de Sancho de 1932 con el ensayo de Marroquín Rojas resulta aún más clara la tensión presente en la pregunta anterior ya que temas como la desigualdad social y la pobreza, la corrupción electoral y el control oligárquico del Estado, no figuran en el texto del intelectual cartaginés.

 

Por tanto, la segunda parte de Costa Rica, Suiza centroamericana parece haber sido escrita por Sancho como una forma de recobrar el liderazgo en la crítica a la sociedad costarricense. Con este fin, elaboró su ensayo con un esmerado estilo literario, que superaba la prosa –más informativa que poética– de Marroquín Rojas; además, modificó el énfasis de su exposición en un sentido decisivo.

 

El periodista guatemalteco destacó que los indicadores más visibles del descalabro moral que padecía Costa Rica eran el adulterio, el divorcio, la desintegración familiar y la prostitución. En contraste, Sancho dejó de lado esos temas, vinculados con la sexualidad y el cuerpo, que objetaban directamente el honor de las mujeres costarricenses, y asoció la crisis con la corrupción política y los privilegios de los acaudalados.

 

De esa manera, el escritor cartaginés desplazó el eje del debate de lo privado a lo público, y de la problemática de la sexualidad a la de clase.

 

 

Impactos e ironías. Poco se conoce hasta ahora de cuál fue el impacto que tuvo la publicación del folleto de Sancho en 1935. No obstante, es claro que su crítica virulenta y totalizadora de la Costa Rica de esa época se convirtió en una de las principales fuentes ideológicas de los jóvenes que fundaron en 1940 el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales (origen de la futura intelectualidad del Partido Liberación Nacional).

 

Así, ese opúsculo alimentó, de manera decisiva, la utopía de redimir y refundar la república, que los vencedores de la guerra civil de 1948 trataron de llevar a la práctica a partir de ese año.

 

Irónicamente, el final de ese conflicto armado supuso la persecución y la ilegalización del Partido Comunista, cuyas fuertes críticas a la sociedad costarricense, durante el período 1931-1935, parecen haber contribuido a radicalizar el enfoque de Mario Sancho (y probablemente también la perspectiva de Marroquín Rojas, pese a que este era definidamente anticomunista).

 

De esa manera, los comunistas, impulsores iniciales de objeciones indiscriminadas a la Costa Rica de inicios de la década de 1930, contribuyeron a alimentar la utopía de quienes luego serían sus principales adversarios políticos.

 

Asimismo, resulta irónico que Mario Sancho radicalizara su crítica a la sociedad costarricense por la misma época en la que el Partido Comunista –en parte como respuesta a los cambios experimentados por el comunismo internacional– empezaba a moderar sus puntos de vista, a seguir una política orientada a lograr reformas socialmente orientadas por medios legales e institucionales, y a defender la democracia.

 

Sin duda, la mayor ironía de todas es que Sancho no sólo fracasó en reconocer los logros sociales, políticos y culturales de la Costa Rica de su época, sino que tampoco se percató de que, para enfrentar la crisis de 1930, el país había empezado a poner en práctica un conjunto de nuevas políticas sociales muy parecidas a las que el gobierno de Franklin Delano Roosevelt impulsaba en los Estados Unidos.

 

En 1939, también en Repertorio Americano, la joven escritora Yolanda Oreamuno –por entonces muy cercana al Partido Comunista– publicó un artículo titulado “El ambiente tico y los mitos tropicales”, en el que, desde una perspectiva distinta de la de Sancho, ironizó sobre las debilidades de la democracia costarricense, a la que definió como una “demoperfectocracia”.

 

En ambos casos, sus objeciones, faltas de un útil enfoque comparativo, dejaron de lado el hecho de que Costa Rica era, por entonces, una de las pocas sociedades verdaderamente democráticas del planeta, hasta el punto de que tal condición podía ser impugnada públicamente por su propia ciudadanía.

 

Historia

Pasión por los gallos

Ricos y pobres Las galleras fueron un espacio público y legal de convivencia en la Costa Rica del siglo XIX

 

A decir verdad, las peleas de gallos son un espectáculo público de orígenes muy antiguos. En China se tienen registros de estos juegos de hace más de 2.500 años. Petronio, célebre escritor romano, mencionó torneos que se efectuaban en las diversas provincias del imperio hacia el siglo I de nuestra era.

 

del 10 de diciembre de 1885 incluyó anuncios de venta de gallos.

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A su vez, en su Historia general y natural de las Indias, el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo describe el ingreso de gallos de pelea, traídos por conquistadores ibéricos a tierras americanas a partir del siglo XVI.

 

Como resultado de la presencia española en nuestro continente, las peleas de gallos se constituyeron en una práctica cotidiana durante el largo período colonial, que en Centroamérica terminó oficialmente en 1821. Así pues, los espectáculos desarrollados en las galleras durante el siglo XIX en Costa Rica fueron un legado colonial de manifestaciones populares.

 

Gallos y galleras. Las peleas entre plumíferos eran un asunto aceptado y normado en forma explícita en Costa Rica desde inicios de la Colonia. explícita en Costa Rica desde inicios de la Colonia. Esto se desprende de la revisión de la prensa. Tal es el caso del Boletín Oficial, periódico cuyo número 51, del 12 de diciembre de 1854, anunciaba: “No habiendo tenido efecto ayer, el remate de derecho de GALLERA, por ser día de fiesta, se señala de nuevo con aquel fin el sábado inmediato 16 del corriente, en cuyo dia á las doce de la mañana se hará remate en la Sala Municipal y por la base de quinientos pesos”.

 

Aquel anuncio evidencia que existía una costumbre institucionalizada en torno a las peleas de gallos en la capital. Se ofrece la impresión de que, al ser esta una actividad regulada por el gobierno, la adjudicación del remate implicaba el privilegio de tener la exclusividad de la explotación del negocio, al menos en la ciudad capital.

 

Un año después, el Boletín Oficial del 1.º de diciembre de 1855 anunciaba un nuevo remate: “Estando al concluirse el término por que se remató de derecho de la Gallera de esta ciudad, se avisa de nuevo a las personas que quieran arrendar por un año aquel establecimiento: que el dia 14 del próximo Diciembre, tendrá lugar en la oficina de Gobernación, no admitiéndose propuesta que baje de seiscientos pesos fijados por la ley”.

 

Ese comunicado muestra detalles interesantes; así, se adjudicaba durante un año el derecho de explotación de la gallera en la capital; además, se subía un 20% en costo del remate, alza que sugiere una apreciable rentabilidad.

 

La prensa también mostraba otra faceta del negocio de las peleas de gallos: la venta de animales.

 

El Boletín Oficial del 13 de octubre de 1855 destacaba: “40 GALLOS MUY FINOS, la mitad servible para pelear ya, la otra mitad entre dos meses –se venden en la hacienda Tacares cerca de Alajuela. El que quiera comprarlos sea en junta ó al menudeo véase con el dueño en la dicha hacienda”.

 

Un comunicado interesante en otro órgano escrito mostraba la venta de dichos animales y de accesorios necesarios para peleas. Al respecto, La Gaceta (nº. 258, del 10 de diciembre de 1885) subrayaba lo siguiente: “A LOS AFICIONADOS A LOS GALLOS. Gerardo Vargas tiene 16 gallos entre ellos 6 de picada, selectos. Tiene también navajas experimentadas, que puede vender, ambas cosas a modico precio”.

 

De lo expresado se deriva que la crianza y la venta de gallos para juegos de pelea constituía una actividad lucrativa nada despreciable.

 

En la mayoría de los enfrentamientos, el gallo derrotado perdía la vida, y, en otros tantos, el vencedor terminaba hiriéndose de forma accidental con las filosas navajas adheridas a sus patas. En consecuencia, resultaba indispensable tener animales de reserva para las justas que debían librarse.

 

 

 

Mirada foránea. Wilhem Marr, germano que pasó por Costa Rica en 1853, dejó interesantes impresiones en un texto llamado Viaje a Centroamérica, publicado en Alemania en 1863.

 

Sobre los juegos de gallos, Marr afirmó que “los adversarios toman sus puestos de combate y saltan el uno sobre el otro, luchando con picos y espuelas. Como los dos pelean con una navaja atada en la pata, la victoria o la derrota dependen a menudo de la casualidad”.

 

El viajero europeo también dejó una descripción sobre el ambiente de las galleras: “El local estaba atestado de individuos de todas las clases sociales. Ahí se encontraba un señor de pequeña estatura y cara llena y astuta, vestido de frac negro y pantalones amarillos de casimir. Era el jefe de Estado, don Juan Rafael Mora”.

 

Marr además destacó la presencia de José María Castro Madriz, quien había precedido a Mora en el poder y con el que este tenía relaciones poco amistosas.

 

Asimismo, el visitante mencionó que asiduo a las galleras y a las apuestas era también José Joaquín Mora, hermano del gobernante y uno de sus hombres de confianza en materia de política.

 

Marr dejó una severa crítica sobre el vínculo del gobernante con esos juegos: “El presidente no tiene el menor escrúpulo en apostar sus pesos contra los del último peón. El juego de gallos lo absorbe todo”.

 

Con un tono sarcástico, Wilhem Marr añadió: “Es una dicha que los hombres de Costa Rica no sean tan belicosos como sus gallos porque, si no, el equilibrio político del mundo podría verse gravemente comprometido”.

 

A juzgar por la información que brindaba la prensa, y considerando las opiniones de Wilhem Marr, las galleras fueron, a mediados del siglo XIX, un escenario de pasiones compartidas por ricos y pobres y... perfectamente legal.

 

 

 

 

Amor Errante

 

Los conocedores del idioma afirman que los nombres y los apellidos que toman denominaciones de flores, plantas, árboles y animales, demuestran un origen judío sefardita. Carmen Naranjo quizás provenga de algunos de aquellos que hubieron de salir, por mandato de los reyes Católicos, en exilio a los países del Mediterráneo y aun a América, en busca de nuevos horizontes.

 

 

Don Sebastián, padre de Carmen, vino de las islas Canarias. ¿Podría también haber algo de sefardita en esa familia que dichosamente plantó su simiente en Costa Rica?

 

 

Su mismo nombre nos remite a los rincones líricos de Asia. El nombre “Carmen” proviene del árabe y significa “casa con huerto o jardín”; su apellido, “Naranjo”, árbol originario de Asia, fue importado a España por los árabes y ambos vocablos, “nárang” y “narang”, aparecen en los diccionarios árabes y persas.

 

En Poesía escogida, algunos poemas son inéditos; otros, publicados en revistas o periódicos, y algunos, incluso, en poemarios editados en el extranjero o en libros que circularon poco en nuestro país.

 

 

Esos poemas tienen gran valor histórico y sentimental y son muy válidos dentro de los momentos que vive nuestra América.

 

 

De su libro Canción de la ternura se han escogido hermosos ejemplos de su quehacer lírico.

 

Por esta antología transitan también figuras entrañables de su libro En esta tierra redonda y plana, y aparecen el eximio nicaragüense Rubén Darío, la poetisa hondureña Clementina Suárez, María Kautz (compañera del gran poeta nicaragüense José Coronel Urtecho) y la inefable artista costarricense Dinorah Bolandi.

 

 

También está su autorretrato, que pinta despiadadamente lo que Carmen siente y piensa de sí misma.

 

 

Más adelante viene “Compañeros”, respuesta que dio en 1976 a los empleados de la cultura que desfilaron hacia la Casa Presidencial solicitando a don Daniel Oduber rechazar la renuncia que Carmen, entonces Ministra de Cultura, había presentado.

 

 

Su canto a los gitanos es una plegaria de amor a los errantes, maestros del engaño y la adulación, esos seres sin fronteras.

 

 

Carmen cabalga, briosa, sobre la poesía de García Lorca (“La casada infiel”) para darnos “La dulce violencia”, en un juego moderno de abandonos y miradas amorosas.

 

 

La poetisa rememora ternuras y evoca la seda de las caritas infantiles en “Un hombre, una mujer y un niño”. La musicalidad de esta poesía y la belleza de sus palabras trasuntan un dejo de hermandad.

 

 

Su poema geográfico y sentimental “América” es siempre actual pues no estamos exentos de tropiezos, y la esperanza fallida o el huracán de codicia vuelven a encender en sangre y en dolor a la pobre América, tan bella y tan radiante, pero tan expuesta a injusticias.

 

 

Carmen Naranjo nos habla de América, pero también de sí misma. Ella se encuentra en el vértice de esta tierra fecunda y a veces hostil, pero a la vez amante' América, donde el Sol sale para todos. Carmen se conduele también de nuestros vecinos, los que sufren la presencia de armas y botas militares que huellan las flores y los corazones.

 

 

La ternura de Carmen Naranjo se refleja en los dos poemas que cierran esta antología y que provienen de ese libro precioso titulado Hacia tu isla, publicado en 1966, que recoge el sentir de una mujer que mira hacia el pasado y enarbola la presea que sus progenitores le pasaron.

 

 

 

 

Con la literatura como un árbol de naranjo plantado en su interior, Carmen nació en 1928. A partir de la década de los años 50, junto con otros escritores, ella aparece con ensayos analíticos acerca del costarricense.

 

Ha escrito cuentos, novelas, teatro y poesía, y ha recibido numerosos premios y distinciones en Costa Rica y en el exterior. Es Premio Nacional de Cultura Magón. Carmen Naranjo reside en Olo, una finca en Tambor de Alajuela, con sus fieles compañeras Gracia y Belleza, donde disfruta del clima, de los atardeceres, del afecto de amistades y familiares que la visitan, y continúa dando su aporte intelectual en la conducción de talleres literarios privados.

 

 

Avatares políticos del pantalón

Larga conquista Un libro francés reseña la evolución de una prenda que simboliza la igualdad sexual

 

 

Luisa Corradini La Nación, Argentina. GDA@nacion.com 06:06 p.m. 08/01/2011

 

En 1972, una joven consejera técnica de Edgar Faure, entonces ministro francés de Asuntos Sociales, intentó entregar un mensaje a su jefe, que se encontraba en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, pero el ujier le prohibió la entrada debido a su vestimenta. “Si mi pantalón le molesta, me lo saco ahora mismo”, contestó la interesada, que fue autorizada a penetrar de inmediato en ese templo de la democracia.

 

 

Esa anécdota, evocada por su protagonista –la actual ministra de Justicia, Michèlle Alliot-Marie–, prueba que, hace apenas 40 años, a pesar de la invención del tailleur-pantalón, de Yves Saint-Laurent, esa prenda afrontaba graves dificultades para entrar en la cabeza de los hombres cuando era llevada por las mujeres.

 

Durante mucho tiempo, el pantalón representó un problema tanto para los hombres como para las mujeres. Sobre todo, fue instrumento de conflicto en su calidad de atributo del poder masculino.

 

En 1920, cuando los dirigentes del movimiento socialista francés reprochaban a su camarada Madeleine Pelletier que llevara cabello corto y pantalón viril, esa gran figura del feminismo radical respondía invariablemente: “Mi vestimenta dice al hombre: ‘Yo soy tu igual’”.

 

Es fácil deducirlo: la cuestión del pantalón fue un problema eminentemente político.

 

En su reciente libro Una historia política del pantalón, Christine Bard, investigadora de la sociología de sexos, relata esa epopeya femenina.

 

 

No todo fue feminismo. Christine Bard señala que la popularización del pantalón a lo largo del siglo XX no fue sólo producto de la lucha por la igualdad de sexos. Otros factores también influyeron: la banalización de las actividades deportivas, el higienismo, la preocupación por proteger el cuerpo de las mujeres y el aumento del trabajo femenino, que se aceleró al final de cada una de las guerras mundiales.

 

“Tampoco se puede olvidar la vanguardia artística: pintoras, cantantes, actrices, escritoras, modelos y mundanas de un París-Lesbos, donde los idilios sáficos habían dejado de ocultarse”, precisa Bard.

 

Otro elemento nuevo vino a generalizar aún más la utilización del pantalón y a activar la controversia sobre su emancipación desde fines del siglo XIX: la democratización de la bicicleta.

 

A fines del siglo XIX, el historiador Christopher Thompson consideró a las ciclistas “el tercer sexo”.

 

“Es verdad que el desarrollo del ciclismo ha hecho dar al sexo femenino un paso importante en el camino de su emancipación, pero también es verdad que el pantalón o la falda muy corta, recientemente inauguradas por las cyclewomen, les da una fisonomía hasta ahora desconocida”, escribió Thompson en 1896.

 

“Esta revolución en la ropa podría tener moralmente una consecuencia muy grave. Por primera vez, sin que la ley pueda garantizar al hombre el monopolio, la mujer le disputa el atributo masculino por excelencia: el pantalón”, añnadió.

 

Los portentosos terremotos en la sociedad que provocaron las dos guerras mundiales fueron decisivos para el avance del pantalón. Su uso se extendió a todos los sectores de la sociedad por razones prácticas: a las fábricas, a las fuerzas armadas y a la calle.

 

Flamante ciudadana estadounidense, la cantante alemana Marlene Dietrich vestía diferentes uniformes en cada uno de sus viajes y en escena, durante sus giras que animaban a las tropas aliadas.

 

La misma princesa Isabel de Inglaterra se dejó fotografiar con un pantalón del Auxiliar Patriotic Service, mientras aparentaba cambiar un neumático.

 

Poco años después, en Francia, Jean Seberg, Brigitte Bardot y Françoise Sagan se transformarían en símbolos de la liberación sexual y en iconos de la modernidad.

 

“En plena Guerra Fría, el pantalón se inscribió claramente en el campo de la libertad, mientras que, en la Unión Soviética, la voluntad igualitaria y la hostilidad a una moda ‘burguesa’ sirvieron de pretexto al rechazo de esa excentricidad”, anota Bard.

 

Vestimenta tabú para las autoridades soviéticas, el pantalón estuvo, sin embargo, presente en los desfiles de moda de todos los países del Este controlados por Moscú.

 

Si bien se popularizó en las ciudades alrededor de 1970, las viejas generaciones soviéticas nunca llegaron a aceptar el pantalón femenino.

 

 

Persistentes enemigos. A pesar de esos avances, el pantalón siguió contando con acérrimos enemigos a lo largo del siglo XX.

 

La Iglesia, históricamente obsesiva en cuanto a las apariencias, multiplicó sus condenas entre las dos guerras. En octubre de 1919, el papa Benedicto XV declaró: “Es un deber grave y urgente condenar las exageraciones de la moda. Nacidas de la corrupción de quienes las lanzan, esas toilettes inapropiadas son uno de los fermentos más poderosos de la corrupción de la moral”.

 

El catolicismo practicante estigmatizaba las frivolidades, los trajes de playa y de deporte, el maquillaje, las joyas, los escotes impúdicos, los vestidos cortos de 1925, los brazos desnudos, las danzas modernas, el “mal teatro” y el “mal cine”.

 

“Está prohibido prohibir”, decían los muros de París en mayo de 1968. Sin embargo, si bien la ordenanza napoleónica de 1800 había caído en el olvido, la prohibición del uso del pantalón femenino nunca fue derogada y sigue rigurosamente vigente en Francia.

 

 

Después de la rebelión estudiantil del 68, las jovencitas siguieron teniendo prohibido ir con pantalón al colegio secundario. Solo estaba autorizado empleárselo en los días de mucho frío.

 

Profesora en el prestigioso liceo Henri IV de París, Colette Cosnier relata hoy un episodio que la marcó cuando el director la reprendió porque vestía un pantalón un día de frío glacial.

 

–Pero, señor director, ¿a partir de cuántos grados bajo cero puedo venir en pantalón?– le dijo.

 

–No lo sé. Yo siempre me pongo uno.

 

Contrariamente a lo que se podría suponer en el mundo occidental, donde el respeto por la libertad y el libre albedrío son el fundamento de la sociedad, aún hoy los uniformes son la norma (en los restaurantes, la seguridad o el transporte) y los empleadores suelen exigir una “correcta presentación”.

 

En el Viejo Continente, ni la Convención Europea de Derechos Humanos ni la Carta de Derechos Fundamentales del Ciudadano evocan la libertad para vestirse.

 

Todavía hoy, hay mujeres en ciertos países de Europa y en los Estados Unidos que son despedidas por vestirse con pantalón.

 

No hay duda de que la apreciación de lo que podría llamarse “una vestimenta apropiada” es uno de los terrenos donde el abuso de poder del empleador puede ejercerse con más facilidad.

 

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por contenerlo, el pantalón progresó inexorablemente. La moda fue su vector privilegiado y la que le otorgó sus letras de nobleza.

 

Hoy, el mundo profesional lo acepta mucho más fácilmente, aun cuando la falda sigue siendo casi obligatoria en ciertos actos públicos o sociales.

 

Christine Bard reconoce que no es fácil hallar estadísticas para cifrar esa vertiginosa evolución. Sin embargo, entre 1971 y 1972, incluido en la categoría “prendas de deporte”, las mujeres mayores de 14 años habían comprado en Francia unos 12.400 pantalones por año.

 

Diez años después, ese rubro había aumentado a 2,7 millones. En 1984, las mujeres francesas utilizaron 17 millones de pantalones. Por primera vez en su historia, y sin distinción de sexos, el pantalón fue ese año la prenda más vendida.

 

Sin embargo, aún quedan bolsones de resistencia en los cuales el pantalón simboliza el rechazo a la igualdad de sexos. No en vano, el medio más refractario fue el político, incluso en la actualidad.

 

A pesar de la igualdad de derechos políticos entre ambos sexos, proclamados alrededor de 1900 en Europa, las mujeres siguieron moviéndose en un medio extremadamente masculino y sus diferencias físicas y vestimentarias fueron siempre un problema que las obligó a “administrar", como lo ilustra perfectamente la anécdota que comienza esta nota.

 

En 1976, Alice Saunier-Seïté provocó un escándalo de grandes proporciones cuando asistió a su presentación oficial como secretaria de Estado de Enseñanza Universitaria, y el entonces primer ministro Jacques Chirac, estupefacto, descubrió que llevaba pantalones.

 

El jefe del gobierno francés solicitó de inmediato a su jefe de gabinete, Jérôme Monod, que informara a la rebelde que, vestida así, “degradaba su función y la imagen de Francia”.

 

Aquella fue una terrible misión para Monod, hombre de maneras exquisitas, a quien la interesada respondió: “Si se trata de mis pantalones, diga al primer ministro que estoy obligada a esconder mis piernas, ¡porque son horribles!”.

 

Chistine Bard recuerda que la historia clásica de toda prenda pone de relieve tres funciones: el adorno, el pudor y la protección. Con el tiempo, esa historia sumó una cuarta función a las precedentes: la simbólica. En el caso del pantalón –afirma la autora–, seguir el hilo conductor de su evolución fue lo mismo que acompañar la evolución de un sexo, situándola en el plano político.

 

Cada episodio de esa epopeya demuestra hasta qué punto la batalla del pantalón pone en crisis no sólo el universalismo democrático, tal como fue pensado por sus teóricos masculinos.

 

El empleo del pantalón también objeta el movimiento feminista en sí mismo, siempre atravesado por enfrentamientos entre defensoras del orgullo femenino y partidarias de la indiferenciación sexual, entre las que rechazan la virilización y las adeptas de un feminismo con escote.

 

Todas esas batallas terminaron por demostrar que el combate político es también un combate cultural, y hasta qué punto la conquista de una auténtica ciudadanía femenina exigía también –y antes que nada– una verdadera revolución de las apariencias.

 

 

 DEUSES GREGOS

 

Também os gregos antigos diziam que seus deuses tinham as mesmas paixões, defeitos e qualidades dos homens, por isso estavam sempre envolvidos em aventuras, características que definem o sentido da palavra mitologia, do ponto de vista da fabulosa história dos deuses, semideuses e heróis da Antiguidade greco-romana. Os próprios gregos moldaram seus deuses e, ao contrário das outras mitologias, tinham deuses humanizados, fazendo do céu um ambiente familiar. As divindades principais habitavam o Monte Olimpo e formavam a corte de ZEUS (Júpiter), o deus supremo. Além das muitas divindades secundárias, havia também os semideuses, deuses ilegítimos, filhos de deuses com mortais, que por isso dependiam dos deuses. Dentro desses conceitos religiosos bem diversificados, cabia uma verdadeira democracia de pensamentos, desde os materialistas até os que acreditavam no julgamento após a morte. Esta evolução ocorreu durante cerca de 25 séculos, desde o segundo milênio a. C., até o fechamento das escolas pagãs pelo imperador bizantino Justiniano (329). A enorme abrangência da mitologia grega, vai desde os primeiros deuses e as sangrentas guerras de Tróia e Tebas, a histórias como à infância de HERMES e o sofrimento de DEMÉTER por PERSÉFONE. Seus deuses representavam forças e fenômenos da natureza e também impulsos e paixões humanas. Moravam no Monte Olimpo e de lá controlavam tudo o que se passava entre os mortais. O Panteão Grego incluía semideuses, heróis e inúmeras entidades, como os sátiros e ninfas, espíritos dos bosques, das águas ou das flores.

A Mitologia Grega se tornou completamente desenvolvida em torno do VIII-VII século a. C., quando três coleções clássicas de mitos surgiram: a Teogonia de Hesíodo e a Illiada e a Odisséia, ambas de Homero. Embora os primeiros dados existentes sobre a religião grega partam dessas lendas, é possível rastrear a evolução de crenças antecedentes. No início da filosofia grega, no século VI a. C., enquanto alguns pensadores, como Heráclito, os Sofistas e Aristófanes, ironizavam as crenças populares, outros, como Platão e Aristóteles, desenvolviam conceitos científicos sobre a divindade, porém isso não afetava a religiosidade popular, especialmente evidenciada nos festejos tradicionais. Segundo as crenças gregas, no princípio havia um grande vazio chamado Caos e todas as coisas estavam mistas umas às outras. Sobre esta confusão reinava a Noite ou Nyx e em algum momento surgiu o Érebo ou Inferno, de um lugar desconhecido deste reinado.  O Destino, as Moiras/Parcas, divindades cegas, nascidas do Caos e da Noite, eram quem estabeleciam tudo, inclusive os deuses estavam submetidos a elas. Mas ainda havia apenas o silêncio e o vazio até que nasceu Amor, produzindo um início de ordem. Da união de Érebo e Noite nasceram Éter, a luz celestial, e Dia ou Hélios, e então apareceu a terra, a mãe universal chamada de GAIA. GAIA, por si só, gerou URANO, o Céu, e ele próprio se uniria para gerarem os 12 Titãs, dentre eles Mnemósine, Atlas, Oceano, RÉIA e CRONOS, o mais novo de todos, os Ciclopes e os Hecatônquiros. Segundo a mitologia grega, quando GAIA deu origem aos Titãs, eles fizeram das montanhas gregas, inclusive as do Monte Olimpo, seus tronos, pois eram tão grandes que mal cabiam na crosta terrestre. Os Titãs, eram liderados por CRONOS (Saturno) que desposou RÉIA (Cibele) e entre seus filhos estava ZEUS (Júpiter), que destronou seu pai, e tornou-se senhor dos deuses. Organizou os olímpianos, uma plêiade de doze deuses principais que habitavam o Monte Olimpo, sucessores dos Titãs, formando uma sociedade que era classificada quanto à autoridade e poder. Ele deu o mar a POSEIDON e o inferno a HADES, seus irmãos, e passou a reinar do Monte Olimpo. Os Titãs revoltaram-se contra os deuses e tentaram alcançar o céu, mas foram fulminados por ZEUS.

Os olímpicos eram ZEUS, AFRODITE, APOLO, ARES, ARTÊMIS, ATENA, DEMÉTER, HEFESTO, HERA, HERMES, HÉSTIA e POSEIDON, sendo ZEUS (Júpiter) o chefe, senhor de todos os estados, o pai espiritual dos todos os mortais e imortais. HERA (Juno), sua esposa, era a rainha do paraíso e a guardiã do casamento. HEFESTO  ou HEFAÍSTO (Vulcano), deus do fogo e das artes manuais. APOLO (Febo) era o deus da luz, da poesia e da música e ARES (Marte) o deus da guerra. ATENA (Minerva), deusa da sabedoria e da guerra, ARTÊMIS (Diana), deusa da caça e dos animais selvagens, AFRODITE (Vênus), deusa do amor, HÉSTIA (Vesta), deusa do coração e da chama sagrada, e DEMÉTER (Ceres) a deusa da agricultura. HERMES (Mercúrio) era o mensageiro dos deuses e senhor das ciências e das invenções, e POSSEIDON (Netuno) o senhor dos mares e oceanos que, junto com sua esposa ANFITRITE, originou um grupo de deuses do mar menos importantes, como as Nereidas e Tritão.

Embora HADES (Plutão), irmão de ZEUS e deus dos infernos, fosse um deus importante dentro do pensamento religioso grego, geralmente não era considerado um olimpiano. Governava o sombrio mundo subterrâneo com sua esposa PERSÉFONE (Proserpina ou Cora), um lugar escuro e triste, nas profundezas da  terra, povoado pelos espíritos das pessoas que morriam. Outro Deus que originalmente não era tão admirado mas com o tempo tornou-se um dos mais populares, foi DIONÍSIO (Baco), deus do pão e do vinho e do prazer. A ele os gregos devotavam muitos festivais, inclusive os de encenações teatrais. Freqüentemente era acompanhado por um exército de deuses fantásticos, incluindo centauros e ninfas. Os CENTAUROS tinham a cabeça e o torso humanos e o corpo de cavalo. As belas e charmosas ninfas assombravam os bosques e florestas. Outros Deuses e Titãs menores e de importância também entre os romanos foram: ALOADES: os gigantes que desafiaram o Olimpo, EIRENE (Pax): a personificação da paz para os gregos e romanos; EOS (Aurora): a deusa que anunciava à Terra a chegada do Sol; EROS (Amor): notável pela história de seu amor pela mortal Psique; GAIA a deusa Mãe primordial, geradora de todos os deuses, a deusa-terra; HERMAFRODITA: o filho de HERMES (Mercúrio) e AFRODITE (Vênus);HIPERION, o titã-Sol; NIKE (Victoria): a deusa grega da vitória; PANDORA: doadora de talentos divinos ou de todos os males da humanidade; PROMETEU: defensor do bem estar dos homens; TÂNATOS: o deus da morte; TÊMIS (Justitia): a deusa da Justiça; SELENE (também Diana): uma das deusas da tríade da Lua; PÃ (Fauno ou Silvano): deus das florestas; ASCLÉPIO (Esculápio), deus greco-romano da medicina; TÉTIS: a titânida e a neta, uma Nereida mãe de AQUILES; NINFAS: guardadoras da natureza; MOIRAS (Parcas): as deusas responsáveis pelos destinos dos deuses e homens; as MUSAS: representantes das artes e das ciências, invocada pelos poetas em busca de inspiração e sucesso. E mais ADÔNIS, CRONOS (Saturno), comandante dos Titãs, HÉLIO, deus-sol e o olho do mundo, e URANO, a personificação do céu.

Além dos Deuses também eram importantes dentro do complexo mitológico os Heróis como AQUILES, HÉRCULES, JASÃO, PERSEU, TESEU e ULISSES, os animais mitológicos CENTAURO, HARPIAS, PÉGASO e QUIMERA e as lendas de ARIADNE, MEDÉIA e SÍSIFO.

 

publicado por luiscatina às 19:20

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